Han aparecido nuevos tratamientos dirigidos contra la proteína CGRP, entre ellos los anticuerpos monoclonales y los gepantes, que están cambiando el abordaje preventivo de la migraña.
El tratamiento de la migraña ha avanzado notablemente en los últimos años. Esta enfermedad neurológica, que provoca episodios recurrentes de dolor de cabeza, puede acompañarse de náuseas, sensibilidad a la luz o alteraciones visuales. Actualmente existen nuevos fármacos dirigidos contra la proteína CGRP, entre ellos los anticuerpos monoclonales y los gepantes, que están transformando el tratamiento preventivo de esta enfermedad.
Qué es la migraña y en qué se diferencia del dolor de cabeza
La migraña es una enfermedad neurológica compleja que afecta aproximadamente a entre un 12 % y un 15 % de la población y que puede llegar a interferir de forma importante en el trabajo, los estudios y la vida social.
Mientras que otros tipos de cefalea, como la cefalea tensional, suelen provocar una sensación de presión o de «casco» alrededor de la cabeza, la migraña se caracteriza habitualmente por un dolor pulsátil, de intensidad moderada o grave, que suele afectar a uno de los lados de la cabeza y empeora con la actividad física cotidiana.
Además del dolor, las personas con migraña pueden experimentar síntomas asociados como náuseas, vómitos o una elevada sensibilidad a la luz y al ruido. En algunos pacientes incluso aparecen alteraciones visuales o sensoriales antes del inicio de la crisis.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la migraña una de las enfermedades neurológicas más incapacitantes del mundo debido a su impacto sobre la calidad de vida.
Tipos de migraña
La migraña no se manifiesta igual en todas las personas. De hecho, existen distintos tipos de migraña con características específicas.
- Migraña con aura: representa aproximadamente una cuarta parte de los casos y hace referencia a un conjunto de síntomas neurológicos transitorios que suelen aparecer antes del dolor de cabeza y que generalmente duran entre 5 y 60 minutos. Los síntomas más frecuentes son los destellos luminosos, los puntos brillantes, las zonas borrosas en el campo visual, la sensación de hormigueo y las alteraciones transitorias del lenguaje. Aunque puede resultar alarmante, el aura suele desaparecer completamente antes de que aparezca el dolor.
- Migraña ocular: es una de las formas que más dudas genera y se caracteriza principalmente por alteraciones visuales temporales que pueden afectar a uno o ambos ojos. Sin embargo, muchas veces el término se utiliza de manera imprecisa para describir distintos trastornos visuales asociados a la migraña.
- Migraña vestibular: se asocia a episodios de mareo o vértigo. Algunas personas experimentan sensación de movimiento, inestabilidad, problemas de equilibrio o mareos desencadenados por determinados estímulos visuales.
Síntomas de la migraña
Los síntomas de la migraña pueden variar entre pacientes. Incluso una misma persona puede experimentar manifestaciones distintas entre una crisis y otra. Aun así, los síntomas más frecuentes suelen ser:
- Dolor pulsátil.
- Dolor en un lado de la cabeza.
- Náuseas.
- Vómitos.
- Fotofobia (molestia ante la luz).
- Fonofobia (molestia ante los sonidos).
- Empeoramiento con la actividad física.
Algunos pacientes también experimentan una fase previa a la migraña llamada pródromo, durante la cual pueden aparecer síntomas como fatiga, irritabilidad, cambios de apetito, dificultad para concentrarse y rigidez cervical.
¿Cuánto dura una migraña?
Una migraña sin tratamiento adecuado puede durar entre 4 y 72 horas. La duración depende de factores como el tipo de migraña, la intensidad de la crisis y la respuesta al tratamiento.
¿Cómo saber si tengo migraña?
Si has empezado a sufrir dolores de cabeza intensos, existen algunos signos que pueden hacer sospechar que se trata de una migraña:
- Dolor recurrente.
- Empeora con el movimiento.
- Se acompaña de náuseas.
- Existe sensibilidad a la luz o al ruido.
- Hay antecedentes familiares.
Aun así, otras causas pueden provocar dolores de cabeza recurrentes. Por ello, es importante consultar con un especialista que confirme el diagnóstico y pueda indicar el tratamiento más adecuado.
Por qué aparece la migraña: causas y desencadenantes
La migraña tiene una importante base genética y se considera una enfermedad relacionada con alteraciones en la excitabilidad neuronal y determinados mecanismos del sistema nervioso. Sin embargo, tener predisposición no significa que las crisis vayan a aparecer necesariamente. Existen factores capaces de desencadenarlas:
- Estrés: es uno de los desencadenantes mejor conocidos. Curiosamente, algunas personas desarrollan migrañas no durante los periodos de estrés intenso, sino cuando este desaparece, por ejemplo, durante los fines de semana o las vacaciones.
- Falta de sueño: dormir menos horas de las necesarias o mantener horarios irregulares puede favorecer las crisis.
- Cambios hormonales: muchas mujeres observan una relación entre la migraña y determinadas fases del ciclo menstrual.
- Alcohol: especialmente el vino tinto y otras bebidas alcohólicas en personas susceptibles.
- Cambios en la alimentación: saltarse comidas, realizar ayunos prolongados o introducir cambios importantes en la rutina alimentaria puede actuar como desencadenante en algunas personas.
Tratamiento de la crisis de migraña
El tratamiento de la migraña aguda busca aliviar el dolor y reducir la duración del episodio. La estrategia más adecuada depende de la intensidad de los síntomas y de las características de cada paciente.
Para las crisis leves o moderadas pueden utilizarse medicamentos analgésicos o antiinflamatorios prescritos por el médico.
Cuando el dolor es más intenso o existe una mala respuesta a tratamientos convencionales, los triptanes continúan siendo uno de los tratamientos específicos más utilizados para abortar la crisis migrañosa.
Además de la medicación, algunos pacientes obtienen alivio mediante:
- Descanso en una habitación oscura.
- Reducción del ruido ambiental.
- Hidratación adecuada.
- Evitar estímulos visuales intensos.
Es importante evitar la automedicación repetida. El uso excesivo de analgésicos puede favorecer la aparición de cefalea por abuso de medicación.
Tratamiento preventivo y los nuevos fármacos anti-CGRP
No todos los pacientes necesitan tratamiento preventivo. Sin embargo, puede plantearse cuando las crisis son muy frecuentes, incapacitantes o responden mal al tratamiento agudo.
Durante años se han utilizado medicamentos desarrollados originalmente para otras enfermedades, como algunos fármacos para la hipertensión, la epilepsia o la depresión. Sin embargo, en los últimos años han aparecido tratamientos diseñados específicamente para la migraña, logrando mejores resultados. Entre ellos destacan los fármacos dirigidos contra el CGRP.
Qué es el CGRP
El péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP) desempeña un papel clave en los mecanismos implicados en la migraña.
Durante una crisis se observan alteraciones en esta vía biológica, motivo por el que se ha convertido en una de las principales dianas terapéuticas de la investigación reciente.
Los anticuerpos monoclonales anti-CGRP han supuesto uno de los avances más importantes en el tratamiento preventivo de la migraña durante la última década. Su objetivo es bloquear la acción de esta proteína y reducir la frecuencia de las crisis.
Gepantes: la nueva generación
Los gepantes son fármacos orales que bloquean el receptor del CGRP. Entre ellos destaca el atogepant, comercializado en Europa como Aquipta, indicado para la profilaxis de la migraña en adultos con al menos cuatro días de migraña al mes.
Los ensayos clínicos han mostrado reducciones significativas del número de días de migraña al mes frente a placebo, con un perfil de seguridad favorable.
En España, Aquipta solo puede obtenerse mediante receta médica y no está disponible para su compra libre en farmacias. Esta condición afecta tanto a la dosis de 10 mg como a la de 60 mg y su prescripción suele realizarla un neurólogo.
Según los criterios establecidos por el Ministerio de Sanidad, este tratamiento se recomienda para pacientes con ocho o más días de migraña al mes y tres o más fracasos de tratamientos preventivos previos utilizados a dosis suficientes durante al menos tres meses. En el caso de la migraña crónica, uno de esos tratamientos previos debe haber sido la toxina botulínica.
El piercing para la migraña: qué dice la evidencia
Durante los últimos años se ha popularizado el denominado daith piercing, una perforación situada en el cartílago interno de la oreja. Algunas personas afirman haber experimentado una mejoría de sus migrañas tras colocárselo.
Sin embargo, no existen estudios científicos de calidad que demuestren que este piercing reduzca la frecuencia o la intensidad de las crisis de forma consistente. Las principales sociedades científicas no lo consideran un tratamiento para la migraña y los casos de mejoría descritos podrían explicarse por otros factores, incluido el efecto placebo.
Cuándo acudir al neurólogo
Es recomendable acudir a un neurólogo si las migrañas aumentan en frecuencia, los tratamientos dejan de funcionar, aparecen síntomas neurológicos nuevos o el dolor interfiere de forma importante con la vida diaria.
Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico. La migraña es una enfermedad neurológica que requiere una valoración individualizada. Los medicamentos mencionados deben utilizarse únicamente bajo supervisión médica. Consulte con un profesional sanitario o neurólogo ante cualquier duda sobre sus síntomas o tratamiento.


