La hemoglobina y el hematocrito son dos de los parámetros que primero se revisan en cualquier analítica de sangre, dentro del llamado hemograma. Aunque suelen aparecer juntos y están estrechamente relacionados, no miden exactamente lo mismo. Te explicamos qué representa cada uno, qué valores se consideran normales y qué puede haber detrás de un resultado alto o bajo.
Qué son la hemoglobina y el hematocrito
La hemoglobina es la proteína que se encuentra dentro de los glóbulos rojos (eritrocitos) y que se encarga de transportar el oxígeno desde los pulmones hasta el resto de los tejidos, además de ayudar a retirar el dióxido de carbono. Su nivel en sangre se mide en gramos por decilitro (g/dL).
El hematocrito, por su parte, indica qué porcentaje del volumen total de sangre está ocupado por glóbulos rojos. Si la hemoglobina mide la cantidad de la proteína transportadora de oxígeno, el hematocrito mide cuánto espacio ocupan las células que la contienen. Por eso ambos valores suelen subir o bajar de forma paralela.
Valores de referencia normales
Los rangos de referencia varían algo entre laboratorios, pero de forma orientativa:
- Hemoglobina: entre 13,5 y 17,5 g/dL en hombres y entre 12 y 16 g/dL en mujeres
- Hematocrito: entre 38 y 49% en hombres y entre 35 y 45% en mujeres, aproximadamente
Estos valores pueden variar con la edad, el embarazo, la altitud a la que se vive (a mayor altitud, valores más altos como adaptación) y el estado de hidratación en el momento de la extracción.
Cuándo se consideran bajos: la anemia
Cuando la hemoglobina y el hematocrito están por debajo del rango normal, se habla de anemia. Es uno de los hallazgos analíticos más frecuentes y puede deberse a causas muy distintas:
- Déficit de hierro, la causa más común, a menudo ligada a pérdidas de sangre (menstruaciones abundantes, sangrado digestivo) o a una ingesta insuficiente
- Déficit de vitamina B12 o ácido fólico, necesarios para la producción de glóbulos rojos
- Enfermedades crónicas (inflamatorias, renales, oncológicas) que interfieren en la formación de eritrocitos
- Pérdidas de sangre agudas o crónicas, digestivas o de otro origen
- Trastornos de la médula ósea o enfermedades hereditarias de la sangre
Los síntomas típicos de la anemia incluyen cansancio, debilidad, palidez, mareo, dificultad para concentrarse o sensación de falta de aire al hacer esfuerzos. Cuando la caída es leve y progresiva, el cuerpo puede compensarla durante un tiempo y los síntomas pasar desapercibidos.
Cuándo se consideran altos: la poliglobulia
Unos valores de hemoglobina y hematocrito por encima de lo normal, conocidos como poliglobulia o eritrocitosis, también tienen distintas causas posibles:
- Deshidratación, que concentra la sangre y eleva los valores de forma artificial y transitoria
- Vida en altitud o exposición prolongada a baja disponibilidad de oxígeno, que estimula la producción de glóbulos rojos
- Tabaquismo y enfermedades pulmonares o cardiacas crónicas que reducen la oxigenación
- Policitemia vera y otros trastornos de la médula ósea, menos frecuentes
Un hematocrito elevado mantenido en el tiempo aumenta el riesgo de que la sangre se vuelva más viscosa, lo que puede elevar el riesgo de trombosis, por lo que requiere valoración médica si se confirma en analíticas repetidas.
Relación con la donación de sangre y el deporte
En los centros de donación de sangre se mide la hemoglobina antes de cada extracción precisamente para comprobar que el donante tiene reservas suficientes y evitar que la donación provoque o agrave una anemia.
En el ámbito deportivo, especialmente en disciplinas de resistencia, también se controlan estos valores: el entrenamiento en altitud puede elevarlos de forma fisiológica, mientras que la llamada seudoanemia del deportista (una dilución relativa por aumento del volumen plasmático) puede hacer que aparezcan ligeramente bajos sin que exista un déficit real.
Cuándo consultar con un médico
Es recomendable acudir a valoración médica si la hemoglobina o el hematocrito aparecen repetidamente fuera de rango, si se acompañan de síntomas como cansancio persistente, palidez, sangrado anómalo o dificultad respiratoria, o si el cambio respecto a analíticas previas es significativo. El médico podrá completar el estudio con otros parámetros del hemograma (volumen corpuscular medio, ferritina, vitamina B12, entre otros) para precisar la causa.
Este artículo tiene un propósito informativo y divulgativo. No sustituye el diagnóstico, consejo o tratamiento de un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tus resultados analíticos, consulta con tu médico.


