Los neutrófilos son los glóbulos blancos más numerosos en la sangre de un adulto sano y constituyen la primera línea de defensa del sistema inmune frente a infecciones bacterianas y fúngicas. Aparecen en el hemograma dentro del recuento diferencial de leucocitos, y tanto su elevación como su descenso pueden ser señal de procesos muy diferentes: desde una infección aguda hasta el efecto de un fármaco o una enfermedad de la médula ósea.
Este artículo explica qué son los neutrófilos, cuáles son sus valores de referencia, qué causas se asocian a su elevación (neutrofilia) o descenso (neutropenia), y en qué situaciones conviene consultar al médico.
¿Qué son los neutrófilos y qué función tienen?
Los neutrófilos son un tipo de leucocito granulocito producido en la médula ósea a partir de células progenitoras mieloides. Su nombre hace referencia a su característica tinción neutra con colorantes de laboratorio, a diferencia de los eosinófilos (afinidad por colorantes ácidos) y los basófilos (afinidad por colorantes básicos).
Una vez maduros, los neutrófilos circulan en sangre durante un período muy corto (entre 6 y 12 horas) antes de migrar a los tejidos, donde sobreviven entre uno y dos días. Esta vida media corta implica que la médula ósea debe producirlos de forma continua y masiva: en condiciones normales, genera aproximadamente 100.000 millones de neutrófilos al día.
Sus funciones principales en la defensa inmune son:
- Fagocitosis: engloban y destruyen bacterias, hongos y restos celulares mediante enzimas líticas almacenadas en sus gránulos.
- Degranulación: liberan al medio extracelular el contenido de sus gránulos (elastasa, mieloperoxidasa y lactoferrina) con efecto bactericida directo.
- Trampas extracelulares de neutrófilos (NETs): en respuesta a determinadas infecciones, liberan redes de ADN y proteínas que atrapan y destruyen patógenos, aunque también pueden contribuir al daño tisular en procesos inflamatorios severos.
- Señalización inflamatoria: liberan citocinas y quimiocinas que reclutan otras células inmunes al foco de infección.
Valores normales de neutrófilos en una analítica
El recuento de neutrófilos puede expresarse de dos formas en el hemograma:
- En valor absoluto: entre 1.800 y 7.500 neutrófilos por microlitro de sangre (1,8–7,5 × 10⁹/L) en adultos.
- En porcentaje sobre el total de leucocitos: entre el 50% y el 70% aproximadamente.
Es más fiable y clínicamente útil interpretar el valor absoluto que el porcentaje, ya que este último puede variar en función de los cambios proporcionales en otras series leucocitarias. Por ejemplo, una linfocitosis relativa puede hacer que el porcentaje de neutrófilos baje aunque el valor absoluto sea normal.
Los valores de referencia pueden variar ligeramente según el laboratorio, la edad y el sexo. En personas de origen afrocaribeño o de Oriente Próximo, existe una variante benigna denominada neutropenia étnica benigna, en la que el valor absoluto de neutrófilos se sitúa de forma crónica por debajo de 1.800/µL sin que esto implique mayor susceptibilidad a infecciones.
Neutrófilos altos (neutrofilia): causas y significado
Se conoce como neutrofilia cuando el recuento absoluto de neutrófilos supera los 7.500/µL. Es uno de los hallazgos más frecuentes en la práctica clínica y en la mayoría de los casos tiene una causa benigna y transitoria.
Infecciones bacterianas
La infección bacteriana aguda es la causa más habitual de neutrofilia. Ante la presencia de bacterias, la médula ósea libera neutrófilos a la circulación de forma acelerada. En infecciones severas, pueden aparecer en sangre neutrófilos inmaduros (denominados cayados o bandas) en un fenómeno conocido como desviación a la izquierda, que indica una respuesta medular de urgencia. La presencia de cayados superiores al 10% del diferencial leucocitario es un signo de infección bacteriana grave o sepsis hasta que se demuestre lo contrario.
Estrés fisiológico e inflamación
El ejercicio físico intenso, el estrés agudo, el dolor severo, la cirugía y los traumatismos producen una neutrofilia transitoria mediada por la liberación de cortisol y catecolaminas, que movilizan neutrófilos desde el compartimento marginal (adheridos al endotelio vascular) hacia la circulación. Esta neutrofilia es rápida, moderada y autolimitada.
Corticoides y otros fármacos
El tratamiento con corticosteroides sistémicos (prednisona y dexametasona) es una causa muy frecuente de neutrofilia en pacientes que los reciben de forma crónica. Los corticoides reducen la adhesión de neutrófilos al endotelio, prolongan su vida media en circulación e inhiben su migración tisular. Otros fármacos que pueden elevar los neutrófilos incluyen el litio, los factores estimulantes de colonias de granulocitos (G-CSF) y algunos betaagonistas.
Tabaquismo
El consumo crónico de tabaco se asocia con neutrofilia leve-moderada de carácter persistente, relacionada con el estado de inflamación sistémica que mantiene el tabaco. Es un hallazgo habitual en fumadores activos y suele resolverse parcialmente tras el abandono del hábito.
Enfermedades inflamatorias y necrosis tisular
El infarto de miocardio, la pancreatitis aguda, las enfermedades inflamatorias crónicas en brote y las quemaduras extensas producen neutrofilia reactiva proporcional a la extensión del daño tisular.
Trastornos mieloproliferativos
Una neutrofilia persistente, marcada (superior a 30.000/µL) y no justificada por ninguna de las causas anteriores debe hacer considerar la posibilidad de un trastorno mieloproliferativo, en especial la leucemia mieloide crónica (LMC). En este caso, el hemograma suele mostrar también precursores mieloides en sangre periférica y, con frecuencia, trombocitosis. El diagnóstico requiere estudio citogenético y molecular (búsqueda del cromosoma Filadelfia y el gen de fusión BCR-ABL1).
Neutrófilos bajos (neutropenia): causas y significado
Se define neutropenia como un recuento absoluto de neutrófilos inferior a 1.800/µL en adultos, aunque algunos protocolos utilizan el umbral de 1.500/µL. La gravedad clínica de la neutropenia depende del grado:
- Neutropenia leve: 1.000–1.800/µL — riesgo infeccioso no significativamente aumentado
- Neutropenia moderada: 500–1.000/µL — riesgo de infección aumentado, especialmente si se prolonga
- Neutropenia grave: inferior a 500/µL — riesgo de infecciones bacterianas y fúngicas graves, requiere manejo especializado
- Neutropenia muy grave o agranulocitosis: inferior a 100/µL — emergencia médica
Infecciones virales
Las infecciones virales (gripe, hepatitis A y B, VEB, VIH, CMV) son la causa más frecuente de neutropenia transitoria en personas previamente sanas. El virus interfiere con la producción medular o acelera la destrucción periférica de neutrófilos. Suele ser leve, autolimitada y se resuelve con la infección.
Fármacos
La neutropenia inducida por fármacos es la causa más importante a descartar en cualquier paciente que reciba medicación crónica. Los grupos farmacológicos más implicados son:
- Quimioterápicos: la neutropenia es el efecto adverso hematológico más frecuente y esperado de la mayoría de los agentes citotóxicos.
- Antitiroideos: el metimazol y el propiltiouracilo pueden causar agranulocitosis grave de forma idiosincrásica, generalmente en las primeras semanas de tratamiento.
- Antiepilépticos: carbamazepina, fenitoína y valproato se asocian con neutropenia en un pequeño porcentaje de pacientes.
- Clozapina: antipsicótico atípico que requiere monitorización sistemática del hemograma por riesgo de agranulocitosis.
- AINEs, sulfamidas y algunos antibióticos: en casos más infrecuentes.
Déficits nutricionales
La deficiencia de vitamina B12 y de ácido fólico afecta a la síntesis de ADN en todas las células de división rápida, incluyendo los precursores mieloides. Además de neutropenia, suele acompañarse de anemia macrocítica y, en casos avanzados, de trombopenia (pancitopenia megaloblástica). El déficit de cobre, aunque más infrecuente, puede producir un cuadro similar.
Enfermedades autoinmunes
El lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide y el síndrome de Felty (artritis reumatoide con esplenomegalia y leucopenia) pueden causar neutropenia por mecanismos autoinmunes: producción de anticuerpos antineutrófilos o secuestro esplénico aumentado. La neutropenia autoinmune primaria es la causa más frecuente de neutropenia crónica en la infancia.
Insuficiencia medular y otras causas hematológicas
La anemia aplásica, los síndromes mielodisplásicos y las leucemias agudas pueden debutar con neutropenia, frecuentemente acompañada de anemia y trombopenia (bicitopenia o pancitopenia). Ante cualquier neutropenia persistente e inexplicada, especialmente si se asocia a alteraciones en otras series, está indicado el estudio de médula ósea.
Neutrófilos bajos y riesgo de infección: ¿qué precauciones hay que tomar?
El riesgo de infección en la neutropenia depende del grado, la duración y la causa subyacente. Los pacientes con neutropenia grave secundaria a quimioterapia son el grupo de mayor riesgo, ya que combinan la deficiencia de neutrófilos con alteraciones en otras barreras inmunes.
En neutropenias graves, las infecciones pueden presentarse sin los signos habituales de infección, la fiebre puede ser la única manifestación, y la fiebre en contexto de neutropenia grave es una urgencia médica que requiere evaluación inmediata e inicio precoz de antibioterapia empírica de amplio espectro.
Para neutropenias leves a moderadas no asociadas a quimioterapia, las medidas preventivas incluyen:
- Higiene de manos rigurosa
- Evitar el contacto con personas con infecciones activas
- Consultar precozmente ante cualquier fiebre o síntoma infeccioso
- Seguir las recomendaciones del hematólogo o médico responsable sobre actividad, alimentación y vacunaciones
¿Cuándo consultar al médico por los resultados de neutrófilos?
Ante neutrofilia, consultar si se acompaña de fiebre, síntomas de infección no aclarada o si los valores son muy elevados (superiores a 20.000–30.000/µL) sin causa evidente, ya que puede requerir descartar un proceso hematológico.
Ante neutropenia, consultar con cierta urgencia si:
- El recuento es inferior a 1.000/µL, especialmente si hay fiebre
- La neutropenia se acompaña de anemia o trombopenia
- Se está tomando algún fármaco potencialmente responsable (antitiroideos, clozapina, carbamazepina)
- La neutropenia persiste en dos analíticas separadas sin causa identificada
En resumen
Los neutrófilos son una pieza central de la inmunidad innata y su recuento en el hemograma ofrece información valiosa sobre el estado de la respuesta inmune. Su elevación, en la mayoría de los casos, refleja una respuesta normal a una infección bacteriana o a un estrés fisiológico. Su descenso puede ser transitorio y benigno (como en una infección viral) o la primera señal de una patología más relevante que requiere estudio.
Como cualquier resultado analítico, el recuento de neutrófilos debe interpretarse siempre dentro del contexto clínico completo: síntomas, antecedentes, medicación y el resto de parámetros del hemograma. Ante cualquier duda, tu médico es la persona indicada para orientar el significado de tus resultados.
Aviso médico: Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional sanitario. Si tienes dudas sobre tus resultados analíticos, consulta a tu médico.


