El dolor abdominal, la hinchazón, las digestiones pesadas o las alteraciones del tránsito intestinal son algunas de las molestias digestivas más frecuentes. En las últimas décadas se ha observado un aumento en su diagnóstico y en la consulta por este tipo de síntomas. La evidencia científica sugiere que factores como el estrés, los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo pueden influir en el desarrollo y la persistencia de estos trastornos. El síndrome de intestino irritable (SII) se considera una de las alteraciones funcionales digestivas más comunes.
¿Qué es el SII?
El SII es un trastorno funcional digestivo frecuente que afecta de forma significativa a la salud intestinal y a la calidad de vida de las personas que lo padecen. Se caracteriza por la presencia de molestias digestivas recurrentes sin una causa orgánica identificable.
El colon presenta una sensibilidad aumentada y alteraciones en su motilidad. Como consecuencia, aparecen molestias digestivas que pueden variar en intensidad y frecuencia.
Las personas con SII pueden presentar predominio de estreñimiento, de diarrea o una combinación de ambos patrones.
Síntomas más frecuentes del síndrome del intestino irritable
El SII presenta síntomas variables, aunque entre los más comunes destacan:
- Dolor abdominal
- Distensión abdominal o hinchazón
- Alteraciones del tránsito intestinal: tendencia a la diarrea o al estreñimiento
- Sensación de evacuaciones incompletas
- Meteorismo intestinal (acumulación de gases)
- Náuseas
- Pirosis
Aunque los síntomas del SII son principalmente digestivos, este trastorno puede coexistir con otras afecciones funcionales. Entre ellas se incluyen la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, el dolor musculoesquelético y el dolor pélvico crónico. También pueden presentarse síntomas extraintestinales, como sensación de palpitaciones o cefaleas.
Causas y factores asociados
El origen del colon irritable es complejo y multifactorial. Entre los factores desencadenantes o agravantes de este trastorno destacan:
- Alteraciones en la microbiota intestinal
- Hipersensibilidad intestinal
- Estrés psicológico
- Infecciones digestivas previas
- Intolerancias alimentarias
Se conoce que hay una estrecha relación entre el sistema nervioso y el intestino, conocida como el eje intestino-cerebro. Esta conexión explica por qué los factores emocionales pueden influir en la aparición y empeoramiento de los síntomas.
Cómo identificar si se padece síndrome del intestino irritable: diagnóstico médico vs. autodiagnóstico
Algunas sospechas de SII aparecen cuando hay dolor abdominal o cambios en las deposiciones. Tal es así que, muchas personas con malestar gastrointestinal se autodiagnostican síndrome del intestino irritable. Sin embargo, el diagnóstico médico se realiza mediante criterios clínicos específicos, como los criterios de Roma IV. Además, es imprescindible descartar otras enfermedades como la enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad celíaca y posibles intolerancias alimentarias.
¿Cómo debe ser la dieta para el colon irritable? Alimentos a evitar
La alimentación influye directamente en la aparición de síntomas y en la salud intestinal. Por ello, existen diferentes estrategias nutricionales orientadas al manejo del SII como:
- Dieta baja en FODMAP
- Incremento de fibra soluble
- Comidas regulares y fraccionadas
- Control de las raciones
No existen alimentos universalmente prohibidos en el SII. Sin embargo, algunos alimentos pueden actuar como desencadenantes en determinadas personas:
- Lácteos
- Legumbres
- Bebidas gaseosas
- Alcohol
- Café
- Alimentos ricos en grasa
- Edulcorantes artificiales
- Alimentos ricos en FODMAP como ajo, cebolla, manzana y trigo
Cabe recalcar que cada persona presenta una tolerancia distinta, por lo que la dieta debe adaptarse de forma individual. Asimismo, se recomienda que este proceso se lleve a cabo bajo la supervisión de un profesional especializado en nutrición digestiva.
Tratamiento del SII
El manejo del SII requiere un enfoque integral que combine cambios dietéticos, control del estrés, tratamiento psicológico y, en algunos casos, tratamiento médico.
El abordaje de este trastorno depende, en gran medida, del predominio del tipo de alteración del tránsito intestinal. En las personas con tendencia a diarrea, el tratamiento se orienta principalmente a mejorar la consistencia y la frecuencia de las deposiciones mediante el uso de fármacos antidiarreicos. Mientras que, en las personas con tendencia al estreñimiento, el abordaje incluye el aumento de la ingesta de fibra (preferiblemente soluble) junto con una adecuada hidratación. También pueden utilizarse laxantes osmóticos o fármacos específicos que mejoran la secreción intestinal y el tránsito.


