La vitamina D es esencial para el cuerpo humano, desde el fortalecimiento de los huesos hasta el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Sin embargo, hay mucha desinformación sobre sus fuentes, beneficios y riesgos. En este artículo desmentimos los mitos más comunes con base científica.
¿Qué es la vitamina D y por qué es importante?
La vitamina D es una vitamina liposoluble crucial para la absorción del calcio y el fósforo, fundamentales para mantener huesos y dientes fuertes. También participa en la función muscular, la transmisión de señales nerviosas y la regulación del sistema inmunológico. Algunos estudios sugieren que puede tener un efecto protector contra enfermedades crónicas como ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mantener niveles adecuados de vitamina D es clave para la salud a todas las edades.
Mitos más comunes sobre la vitamina D
Mito 1: “Con tomar el sol es suficiente”
Es cierto que el cuerpo puede producir vitamina D a través de la exposición al sol, pero esta capacidad depende de muchos factores: latitud, estación del año, hora del día, pigmentación de la piel y uso de protector solar. En invierno o en regiones menos soleadas, la producción cutánea puede ser insuficiente.
Mito 2: “Solo los mayores deben preocuparse”
Falso. Personas de todas las edades necesitan niveles adecuados de vitamina D. En los niños, previene el raquitismo. En adultos y mayores, favorece la función muscular y puede reducir el riesgo de caídas. La vitamina D es importante a lo largo de toda la vida.
Mito 3: “No es necesaria si no tengo osteoporosis”
Otro error común. Aunque es clave para la salud ósea, la vitamina D también influye en el sistema inmune, ayudando a prevenir infecciones y enfermedades autoinmunes. Su papel va mucho más allá de los huesos.
Mito 4: “Cuanta más, mejor”
No necesariamente. El exceso de vitamina D puede causar toxicidad, especialmente si se consumen suplementos sin control médico. La hipervitaminosis D puede provocar hipercalcemia (demasiado calcio en sangre), lo cual genera síntomas como náuseas, debilidad, daño renal y calcificación de tejidos.
Fuentes de vitamina D
Fuentes naturales
Además del sol, se puede obtener vitamina D a través de la alimentación. Las fuentes más ricas incluyen:
- Pescado graso (salmón, atún)
- Hígado de bacalao
- Yemas de huevo
- Lácteos y alimentos fortificados
Suplementos
En personas con baja exposición solar, el uso de suplementos puede ser necesario. Están disponibles en cápsulas, tabletas o gotas. La dosis debe ser individualizada y supervisada por un profesional de salud.
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Conclusión
La vitamina D es fundamental para múltiples funciones del cuerpo. Desmitificar sus beneficios, fuentes y riesgos nos permite tomar decisiones más informadas sobre nuestra salud. Consulta siempre con un profesional antes de iniciar suplementación.