El aumento de la esperanza de vida en el último siglo ha derivado en un envejecimiento de la población global. Según la Organización Mundial de la Salud, el concepto de envejecimiento activo es el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. Como en todas las etapas de la vida, los aspectos físicos, psíquicos y sociales no deberían abordarse de forma aislada, sino que es necesaria una visión integradora de todos ellos.
Participación social
La participación hace referencia a involucrarse y contribuir en ámbitos sociales, culturales, económicos y cívicos, de acuerdo con los propios deseos e inquietudes. Para ello es necesario contar con entornos propicios para realizar dichas actividades.
Salud
El término “salud” engloba tanto la salud física como la mental. El edadismo o discriminación por motivos de edad puede conducir al aislamiento social, a la soledad no deseada y a una peor salud física, mental y emocional. El envejecimiento activo va orientado a la prevención de la fragilidad y de la dependencia de las personas mayores, así como a evitar o retardar la aparición de enfermedades.
Seguridad
El concepto de envejecimiento activo trata de proporcionar seguridad y asistencia a las personas mayores. Esto engloba cuestiones como la protección jurídica o la atención primaria, entre otras.
Recomendaciones
- Practicar actividad física: el envejecimiento del sistema musculoesquelético puede predisponer a problemas como la sarcopenia, la osteoporosis y alteraciones articulares. Por ello es especialmente interesante incorporar cuanto antes ejercicios de fuerza, que ayudarán al mantenimiento de la masa ósea y muscular.
- Llevar una alimentación saludable: debe contener cantidades adecuadas de proteína, grasas saludables y fibra. En esta etapa es necesario prestar una mayor atención a algunos micronutrientes, como el ácido fólico, las vitaminas B12 y D, el calcio, el hierro y el zinc.
- Estar siempre hidratado: hay que asegurar una adecuada ingesta de agua a lo largo del día. El adulto mayor tiene más riesgo de deshidratación debido a la disminución de la sensación de sed y el descenso del porcentaje de agua corporal, entre otros motivos.
- Adquirir buenos hábitos: son imprescindibles para lograr un descanso nocturno satisfactorio y reparador.
- Evitar consumos perjudiciales: como la ingesta de alcohol y fumar.
- Realizar revisiones médicas: es recomendable acudir a las revisiones médicas requeridas según las necesidades individuales.
- Mantener una vida social activa: es muy beneficioso conservar los vínculos de interacción con amigos y familiares.
- Tener un propósito: contar con un objetivo definido ayuda a tener motivaciones claras y a sentirse realizado. Asimismo, participar en actividades de aprendizaje se relaciona con una mejor autoestima.


