El proyecto HYPERCOG-HHP, liderado por el neurocirujano Dr. Emilio Ayats, busca detectar el alzhéimer hasta 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas. El estudio combina más de 120 biomarcadores, inteligencia artificial, monitorización cerebral en tiempo real y medicina hiperbárica para avanzar hacia una prevención personalizada del deterioro cognitivo.
A las puertas del Día Mundial del Alzhéimer, que se celebrará el próximo 21 de septiembre, el proyecto pone el foco en la importancia de estudiar el envejecimiento cerebral antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos.
HYPERCOG-HHP parte de una premisa: las alteraciones que actualmente se utilizan para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer podrían representar una fase avanzada de un proceso biológico mucho más complejo que comienza décadas antes.
Para el Dr. Emilio Ayats, el proyecto representa una nueva forma de entender el envejecimiento cerebral: “Durante demasiado tiempo hemos esperado a que aparezcan los síntomas para actuar. Nuestro objetivo es comprender qué sucede en el cerebro décadas antes, identificar las primeras alteraciones biológicas y desarrollar tratamientos dirigidos a preservar la función cerebral cuando aún existe capacidad de recuperación”.
“Creemos que el futuro de la neurología no consistirá únicamente en tratar enfermedades, sino en mantener cerebros sanos durante más tiempo. Esta es la verdadera longevidad: la longevidad cognitiva”, añade el neurocirujano.
Investigación contra el alzhéimer
Durante décadas, gran parte de la investigación sobre el alzhéimer se ha centrado en proteínas como la beta amiloide y la tau. Sin embargo, cada vez cobra mayor importancia comprender qué ocurre en el cerebro mucho antes de que las alteraciones sean evidentes y, sobre todo, identificar señales que permitan actuar cuando todavía existe capacidad de adaptación.
En este contexto, HYPERCOG-HHP propone estudiar de manera integrada diferentes procesos relacionados con el deterioro cerebral: desde la alteración del flujo sanguíneo y la disfunción microvascular hasta la neuroinflamación, el metabolismo energético, la plasticidad cerebral, la comunicación entre neuronas o el deterioro progresivo de las redes neuronales responsables de las funciones cognitivas superiores.
El objetivo es avanzar hacia una medicina cerebral capaz de identificar el riesgo antes de la aparición de los síntomas y diseñar estrategias de prevención adaptadas a cada persona.
Más de 120 biomarcadores para anticiparse al deterioro cognitivo
Uno de los elementos diferenciales del proyecto es la incorporación de un panel de aproximadamente 120 biomarcadores relacionados con la neurodegeneración, la inflamación, el daño neuronal, la función vascular, el metabolismo cerebral y la enfermedad de Alzheimer.
Según la información recogida en el proyecto, algunos de estos biomarcadores han demostrado detectar alteraciones biológicas entre 15 y 20 años antes de la aparición de los primeros síntomas clínicos. Esto abre la posibilidad de identificar perfiles de mayor riesgo cuando la persona todavía mantiene una vida completamente normal.
La integración de estos marcadores con otras tecnologías pretende avanzar hacia nuevas estrategias de diagnóstico ultratemprano, estratificación del riesgo y prevención personalizada.
Comprobar qué sucede en el cerebro mientras se aplica el tratamiento
HYPERCOG-HHP incorpora además un sistema de monitorización cerebral funcional mediante espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), con el objetivo de observar en tiempo real cómo responde el cerebro durante la aplicación de un protocolo de hiperoxia terapéutica.
Esta tecnología permitirá analizar simultáneamente cambios en la oxigenación cerebral y en la activación de áreas relacionadas con la memoria, la atención, las funciones ejecutivas y el aprendizaje.
El proyecto plantea utilizar esta información para identificar la denominada «ventana terapéutica cerebral», es decir, el momento en el que cada paciente presenta una mayor capacidad funcional para recibir estimulación cognitiva.
Inteligencia artificial para entender que cada cerebro envejece de forma diferente
Otro de los pilares de HYPERCOG-HHP será el análisis mediante inteligencia artificial de miles de variables clínicas, cognitivas, fisiológicas y funcionales.
El propósito es identificar patrones asociados a una mejor respuesta terapéutica, predecir la evolución clínica y diseñar tratamientos adaptados a las características biológicas de cada paciente. Se trata de una aproximación que pretende trasladar el concepto de medicina de precisión al ámbito de la salud cerebral.
La medicina hiperbárica como posible herramienta para preservar la función cerebral
El proyecto estudiará también el denominado Hyperoxic-Hypoxic Paradox (HHP) mediante oxigenoterapia hiperbárica.
El protocolo busca aprovechar exposiciones controladas a altas concentraciones de oxígeno para estimular mecanismos celulares relacionados con la angiogénesis, la neuroplasticidad, la biogénesis mitocondrial, la modulación de la inflamación, la reparación vascular y el metabolismo cerebral.
La hipótesis de los investigadores es que la estimulación de estos mecanismos en fases tempranas podría contribuir a preservar la función cerebral y retrasar la progresión del deterioro cognitivo.


