¿Qué es la trombosis?
Se trata de la formación de un trombo o coágulo en el sistema circulatorio, concretamente en el interior de un vaso sanguíneo o en las arterias. Según la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), se estima que puede presentarse en uno o dos de cada mil individuos anualmente.
Tipos principales de trombosis
Se clasifica principalmente en función de la localización del trombo:
- Trombosis venosa: Se produce generalmente por un enlentecimiento del flujo sanguíneo en las venas.
- Trombosis arterial: Localizada en una arteria. El trombo suele ser rico en plaquetas y puede interrumpir el riego sanguíneo a órganos vitales.
La trombosis venosa profunda (TVP)
Es el tipo más común de trombosis venosa. Se forma un coágulo en una vena profunda de la pierna, interrumpiendo el flujo normal hacia el corazón.
Los síntomas característicos incluyen dolor, hinchazón y enrojecimiento en la zona afectada. Su diagnóstico rápido es crucial para evitar una embolia pulmonar, que ocurre si el coágulo se desprende y viaja hasta los pulmones.
Trombosis venosa superficial
Ocurre en las venas situadas entre la piel y los músculos. Aunque produce dolor localizado (tromboflebitis), a diferencia de la profunda, no suele conllevar riesgo de embolia pulmonar ni hinchazón generalizada.
Trombosis venosa cerebral
Es una variante de extrema rareza (entre 0,2 y 1,6 casos por cada 100.000 personas al año). Se manifiesta con dolores de cabeza intensos, vómitos, alteraciones visuales o convulsiones. Si se detecta a tiempo, la mayoría de los casos se resuelven sin secuelas.
Diferencias entre la afectación venosa y arterial
Mientras que la venosa afecta al retorno de la sangre al corazón, la arterial afecta a la salida de la sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo. Esta última puede provocar eventos críticos como infartos de miocardio, anginas de pecho o ictus.


