Los síntomas de la anemia pueden ser difíciles de identificar, especialmente en los casos más leves, por su facilidad en confundirse con otras condiciones. Esta afección aparece cuando el cuerpo pierde demasiados glóbulos rojos o cuando no produce los suficientes.
Los glóbulos rojos, conocidos como eritrocitos, contienen hemoglobina, la proteína encargada de transportar oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos. Cuando los niveles de estas células disminuyen, el cuerpo recibe menos oxígeno, lo que afecta a su funcionamiento y puede derivar en problemas de salud como la deshidratación, la desnutrición, la leucemia o la anemia.
¿Por qué ocurre la anemia?
Según la OMS, los síntomas de la anemia pueden ser causados por una mala alimentación, infecciones, enfermedades crónicas, menstruaciones abundantes, problemas en el embarazo o antecedentes familiares, entre otros.
La anemia es una enfermedad prevenible y tratable. Si no se actúa a tiempo, puede causar deficiencias en el desarrollo cognitivo y motor de los niños, así como problemas graves en mujeres embarazadas.
Síntomas de la anemia
Los síntomas de la anemia varían según la causa que la provoca. Por ejemplo, si la anemia se debe a una enfermedad crónica, puede enmascarar sus síntomas, de modo que solo se detectará en los análisis realizados para controlar la enfermedad crónica.
En general, los signos más comunes de esta condición son:
- Debilidad
- Palidez
- Cansancio
- Escalofríos
- Dificultad para respirar
- Sangrado
- Mareos y desmayos
- Piel pálida o amarillenta
En los casos de anemia leve, los síntomas suelen ser poco evidentes o pasar desapercibidos. En los casos más graves, puede provocar palidez en la boca y la nariz, mareos al levantarse y ritmo cardíaco irregular. En cualquier caso, es importante consultar a un profesional de la salud para que determinar de donde proceden estos síntomas.
¿Cómo se tratan los efectos?
El tratamiento de la anemia depende de la causa y su gravedad.
- Medicinas: estimulan la producción de glóbulos rojos. En algunos casos, como la anemia por enfermedades autoinmunes, también se pueden recetar fármacos que regulan el sistema inmune.
- Suplementos dietéticos: se recomiendan según el tipo de anemia. Por ejemplo, los suplementos de hierro ayudan a la anemia por deficiencia de este mineral, mientras que la vitamina B12 corrige la anemia por falta de esta vitamina.
En algunos casos se puede realizar una transfusión, en la que se administra sangre sana para reemplazar la que el cuerpo ha perdido o que no puede producir correctamente. También existen otros procedimientos como el trasplante de sangre y médula ósea o la cirugía, que puede ser necesaria para tratar casos de hemorragia interna.
Los síntomas de la anemia se pueden prevenir con una dieta rica en hierro y en alimentos que contengan vitamina B12. Esta se encuentra en alimentos como el pescado, la carne, los huevos y la leche u otros productos lácteos. Con los hábitos alimenticios correctos y seguimiento médico, muchas personas pueden prevenir esta condición y mantener niveles óptimos de energía y bienestar.


