Las piernas hinchadas son casi siempre el resultado de una acumulación de líquido en los tejidos (lo que en medicina se llama edema) provocada por el calor, pasar muchas horas de pie o sentada, el exceso de sal o los cambios hormonales del embarazo.
En la mayoría de los casos se trata de una molestia pasajera que mejora al elevar las piernas, moverse y beber suficiente agua. Sin embargo, cuando la hinchazón aparece solo en una pierna y se acompaña de enrojecimiento, calor o dolor, puede tratarse de una trombosis venosa profunda, una urgencia médica que requiere atención inmediata.


