Dormir bien en verano es más difícil de lo habitual porque el calor nocturno interfiere directamente con el mecanismo que necesita el cuerpo para conciliar el sueño: bajar la temperatura corporal interna. Cuando las noches no bajan de cierta temperatura, cuesta más dormirse, el sueño se fragmenta con más despertares y resulta menos reparador aunque se pase el mismo número de horas en la cama.
La mayoría de estas dificultades se pueden reducir con ajustes en la habitación, en la rutina de la tarde-noche y en pequeños hábitos como la siesta o la cena. Esta guía reúne un plan práctico para las noches de más calor: cómo preparar la habitación, qué rutina seguir antes de acostarse y qué papel juegan la siesta y la melatonina cuando el termómetro no da tregua.
En este artículo puedes encontrar:
- Por qué dormimos peor en verano
- Cómo preparar la habitación para dormir con calor
- Rutina de noche para descansar mejor
- El papel de la siesta en verano
- ¿Ayuda la melatonina a dormir en verano?
- Plan resumido para toda la ola de calor


