La endometriosis afecta hasta a un 10 % de las mujeres fértiles del planeta y es una enfermedad que causa dolor e infertilidad. Uno de los mayores obstáculos para ofrecer un tratamiento adecuado es la tardanza en su diagnóstico.
Un retraso diagnóstico de más de una década
Se tarda entre diez y doce años en diagnosticar la endometriosis en Europa, lo que alarga el sufrimiento de las pacientes. Esta enfermedad, que se caracteriza por dolor y problemas de fertilidad, ha sido históricamente invisibilizada y confundida con otras patologías, como una afección intestinal.
Los expertos señalan que está extendida la creencia de que “la menstruación tiene que doler”, pero alertan de que si el dolor no se disipa con analgésicos es importante acudir al médico.
¿Qué es la endometriosis?
La endometriosis consiste en la presencia de tejido en una localización ectópica, es decir, fuera del útero.
- Este tejido tiene dependencia hormonal del ciclo menstrual, lo que puede provocar más sangrado y un mayor crecimiento del tejido coincidiendo con el periodo.
- Este proceso conlleva grandes dolores para las mujeres que lo padecen y suele acarrear problemas de fertilidad.
- Un diagnóstico tardío afecta de manera muy considerable a la calidad de vida de las pacientes.
El dolor, principal síntoma de la endometriosis
El principal motivo que hace que las pacientes se acerquen a la consulta es el dolor que sufren. Este puede producirse durante:
- La menstruación (dismenorrea).
- Las relaciones sexuales (dispareunia).
- Al ir al baño.
En algunos casos, se trata de un dolor pélvico que perdura todo el mes. Este dolor lo describen las pacientes como punzante y agudo.
Relación con la Infertilidad
La endometriosis puede provocar infertilidad porque inflama las paredes de la pelvis femenina, del útero y del endometrio, complicando la implantación del embrión. Además, es capaz de alterar la motilidad y la mortalidad de los espermatozoides.
Avances en el diagnóstico: hacia pruebas menos invasivas
Para poder diagnosticar de forma correcta la endometriosis, se realiza una ecografía para buscar quistes ováricos con un patrón específico. Otros métodos incluyen:
- Análisis sanguíneos: estudios recientes indican un incremento del marcador CA-125 en la sangre de mujeres con endometriosis, aunque no es un diagnóstico concluyente.
- Exploraciones especiales: en algunos casos se pueden pedir exploraciones con tomografía computarizada o resonancia magnética.
- Laparoscopia: para observar bien el interior del abdomen, se puede realizar una laparoscopia.
Último avance: diagnóstico no invasivo a través de heces
Uno de los últimos avances ha sido liderado por un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de Baylor. La investigación publicada en la revista Med recoge resultados prometedores sobre un diagnóstico no invasivo y una nueva terapia a través de las heces.
En estudios previos con ratones descubrieron que el microbioma o sus metabolitos pueden contribuir a la progresión de la endometriosis. Así, los metabolitos fecales podrían determinar si la mujer padece o no endometriosis mediante una prueba no invasiva y aplicar posibles estrategias para reducir la extensión de la enfermedad.
Estrategias de tratamiento: ¿operar o no operar?
Por ahora, la endometriosis es una enfermedad crónica y no tiene cura. Dependiendo del diagnóstico y el estilo de vida de la paciente, los sanitarios ofrecerán el tipo de tratamiento adecuado para mejorar su calidad de vida.
Lo primero que se suele descartar es si es necesaria una cirugía. Si se realiza esta intervención, es probable que la mujer pierda ovocitos y, con ello, la posibilidad de tener hijos.
Opciones quirúrgicas y farmacológicas
Si se decide operar, existen tres técnicas que se usan para conseguir un abordaje eficaz:
- Laparoscopia: Para extirpar los crecimientos del endometrio.
- Laparotomía: Para extirpar todo el útero.
- Histerectomía: Para eliminar todo el útero y, a veces, los ovarios.
En mujeres de edad más elevada y sin preocupación por la fertilidad, la propuesta es eliminar ambos ovarios para evitar la degeneración maligna. Si no se opera, el tratamiento suele basarse en anticonceptivos.


