La hipertensión arterial es una de las enfermedades más extendidas en todo el mundo y afecta aproximadamente a un tercio de la población. Si no se hace un control regular, puede ser una amenaza porque no presenta síntomas: se la conoce como el “asesino silencioso”.
Controlando la tensión se pueden frenar problemas cardíacos, cerebrales o renales, que pueden estar desarrollándose sin que seamos conscientes.
Cambios saludables para reducir la presión arterial
Si se diagnostica una tensión arterial alta, es imprescindible realizar un cambio de estilo de vida y adoptar rutinas más saludables.
La dieta es uno de los factores más importantes. Para bajar la tensión, hay que reducir el consumo de sodio, limitando la ingesta de alimentos procesados y sal añadida. Por otra parte, se debe aumentar el potasio tomando frutas, verduras, frutos secos y legumbres. La dieta DASH está especialmente recomendada para personas con hipertensión y se basa en alimentos como verdura, fruta y granos o cereales integrales.
El ejercicio regular también ayuda a controlar la tensión. Caminar, nadar, correr o cualquier otro tipo de ejercicio físico durante 20 minutos al día puede frenar la presión arterial, al igual que la pérdida de peso y la reducción del estrés que puede comportar.
También es recomendable moderar o evitar por completo el alcohol, la cafeína y el tabaco, ya que fumar daña los vasos sanguíneos y aumenta la presión arterial.
Medicamentos para controlar la hipertensión
Si los cambios en el estilo de vida no son suficientes, hay que acudir a un profesional médico para que evalúe la situación y determine si es necesario un tratamiento farmacológico para bajar la tensión. Algunos medicamentos son:
- Diuréticos: ayudan a eliminar el exceso de líquido del cuerpo.
- Betabloqueantes: reducen la frecuencia cardíaca y la fuerza de las contracciones del corazón.
- Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina: relajan los vasos sanguíneos.
- Bloqueadores de los receptores de angiotensina II: producen el mismo efecto que los anteriores.
- Bloqueadores de los canales de calcio: relajan los músculos del corazón y de las paredes de las arterias.
Errores frecuentes
Hay prácticas que, aunque parecen inofensivas o incluso beneficiosas, no ayudan a bajar la tensión, o incluso empeoran los síntomas. Además, un control laxo sobre ella nos puede hacer creer que la tenemos bajo control, pero puede que esto no se ajuste a la realidad.
- Automedicación: evitar recurrir a remedios caseros sin la aprobación de un médico. Algunos pueden interactuar con los medicamentos o empeorar la tensión. Los suplementos pueden funcionar, pero solos es difícil que bajen la tensión.
- No medir la presión: es fundamental medir la presión arterial regularmente en casa y llevar un registro. Así se puede detectar cualquier aumento y ajustar el tratamiento.
- “Solo necesito relajarme”: el estrés es un factor de riesgo para la hipertensión, pero relajarse no siempre es suficiente. Es necesario aplicar un cambio de estilo de vida más global.
- Cosas de la edad: es cierto que la presión arterial tiende a aumentar con la edad, por eso con los años no hay que olvidarse de ella. Hay que mantener un control habitual, pero sin caer en la obsesión.
Los aliados para regular la presión sanguínea
Algunos alimentos clave que ayudan a bajar la presión arterial alta son las frutas y verduras, por su alta concentración en potasio, un mineral que ayuda a equilibrar los niveles de sodio y reducir la hipertensión.
También es importante consumir granos integrales, que mejoran la salud cardiovascular, o legumbres, una excelente fuente de proteínas, fibra y potasio, junto con el pescado graso. Además, si sigue una dieta rica en fibras y grasas saludables, también mejorará el colesterol.


