La vitamina C es un nutriente esencial que participa en funciones clave del organismo, como el funcionamiento del sistema inmunitario, la síntesis de colágeno y la absorción del hierro de origen vegetal. El cuerpo no puede producirla ni almacenarla en grandes cantidades, por lo que es importante consumirla de forma regular. Te contamos todo lo que debes saber sobre la vitamina C, más allá de su relación con los resfriados y de su presencia en los cítricos.
Qué es la vitamina C
La vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es una vitamina hidrosoluble. Esto significa que se disuelve en agua y que el organismo no dispone de grandes reservas para almacenarla durante largos periodos de tiempo, por lo que es importante incorporarla de forma regular a través de la alimentación.
La vitamina C se encuentra de forma natural en numerosas frutas y verduras, especialmente en frutas frescas, hortalizas y vegetales de colores intensos. Su deficiencia grave produce una enfermedad conocida como escorbuto, hoy poco frecuente en los países desarrollados, pero que históricamente afectó a poblaciones con acceso limitado a frutas y verduras frescas.
¿Para qué sirve la vitamina C?
La vitamina C participa en numerosos procesos fisiológicos. Sus funciones más importantes están relacionadas con el sistema inmunitario, la producción de colágeno, la protección frente al daño oxidativo y el metabolismo del hierro.
Defensas y sistema inmunitario
La vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario. En concreto, participa en distintas funciones de las células defensivas y ayuda a mantener la integridad de barreras físicas como la piel y las mucosas, que constituyen una primera línea de defensa frente a microorganismos.
Antioxidante y síntesis de colágeno
Otra de las funciones más conocidas de la vitamina C es su papel como antioxidante. Durante los procesos metabólicos normales se generan moléculas conocidas como radicales libres, que pueden producir daño oxidativo en células y tejidos cuando se acumulan en exceso.
La vitamina C ayuda a proteger a las células frente a este estrés oxidativo y resulta imprescindible para la síntesis normal de colágeno, una proteína estructural presente en la piel, los vasos sanguíneos, los cartílagos, los huesos, las encías y los tendones.
Ayuda a absorber el hierro
La vitamina C mejora la absorción del denominado hierro no hemo, el tipo de hierro presente principalmente en alimentos de origen vegetal como legumbres, frutos secos o verduras de hoja verde.
Por ejemplo, añadir pimiento rojo, kiwi o cítricos a una comida que incluya lentejas o garbanzos puede favorecer el aprovechamiento del hierro contenido en esos alimentos.
Esta combinación resulta especialmente interesante para personas con ferropenia, ferritina baja o que siguen dietas vegetarianas o veganas.
Cuánta vitamina C se necesita al día
Las necesidades de vitamina C varían en función de la edad, el sexo y determinadas situaciones fisiológicas.
De forma general, los requerimientos diarios para adultos se sitúan aproximadamente en:
- Mujeres: 75 mg al día.
- Hombres: 90 mg al día.
Las necesidades aumentan en situaciones como el embarazo, la lactancia o el tabaquismo. Los fumadores presentan un mayor estrés oxidativo y suelen requerir un aporte superior de vitamina C.
Con una alimentación rica en frutas y verduras suele ser sencillo alcanzar estas recomendaciones.
Alimentos ricos en vitamina C
Tradicionalmente se ha asociado la vitamina C a los cítricos, pero existen muchos otros alimentos que aportan cantidades iguales o incluso superiores.
| Alimento | Ración habitual | Vitamina C aproximada |
|---|---|---|
| Pimiento rojo crudo | 100 g | 120-150 mg |
| Pimiento amarillo | 100 g | 150-180 mg |
| Kiwi | 1 unidad | 70-90 mg |
| Brócoli cocido | 150 g | 80-100 mg |
| Fresas | 150 g | 80-90 mg |
| Naranja | 1 unidad mediana | 60-70 mg |
| Mandarina | 2 unidades | 40-50 mg |
| Papaya | 150 g | 90-100 mg |
| Coles de Bruselas | 150 g | 70-90 mg |
| Col rizada (kale) | 100 g | 80-100 mg |
¿Qué fruta tiene más vitamina C?
Entre las frutas más consumidas, el kiwi, las fresas y la papaya destacan por su contenido en vitamina C. Sin embargo, algunas frutas tropicales menos habituales pueden aportar cantidades incluso superiores. Lo importante no es centrarse en una única fruta, sino mantener una alimentación variada rica en frutas y verduras.
Cuándo y cómo tomar la vitamina C
No existe un momento concreto del día ni una forma específica considerada mejor para tomar vitamina C. La mejor forma de obtenerla es a través de los alimentos, ya que estos también aportan fibra, agua, otros micronutrientes y compuestos bioactivos presentes de forma natural en frutas y verduras.
Los suplementos pueden estar indicados en determinados casos bajo recomendación profesional, pero no son necesarios para la mayoría de las personas que siguen una alimentación equilibrada.
¿Puede tomarse demasiada vitamina C?
Como la vitamina C es hidrosoluble, el organismo elimina por la orina las cantidades que no necesita. Sin embargo, esto no significa que tomar dosis muy elevadas sea siempre inocuo. El exceso de suplementos de vitamina C puede provocar:
- Molestias digestivas.
- Náuseas.
- Dolor abdominal.
- Diarrea.
Beneficios de la vitamina C
La vitamina C es un nutriente esencial que participa en funciones tan importantes como la síntesis de colágeno, la protección antioxidante, el funcionamiento normal del sistema inmunitario y la absorción del hierro.
Alcanzar las cantidades recomendadas suele ser sencillo mediante una alimentación rica en frutas y verduras. Pimientos, kiwi, cítricos, fresas o brócoli son algunos de los alimentos con mayor contenido en vitamina C.
Más allá de los suplementos, la mejor estrategia sigue siendo mantener una dieta variada que garantice un aporte adecuado de este nutriente cada día.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento de un profesional sanitario. Las necesidades de vitamina C pueden variar según la edad, el estado de salud y determinadas circunstancias individuales. Consulte con un profesional sanitario antes de iniciar suplementos o realizar cambios importantes en su alimentación.


