Ozempic, Wegovy y Mounjaro han transformado el tratamiento de la obesidad, pero estos medicamentos basados en semaglutida tienen un límite claro: no funcionan solos. Aunque reducen el apetito y favorecen la pérdida de peso, sin los cambios adecuados en el estilo de vida pueden aparecer efectos secundarios graves, como la pérdida de masa muscular, el deterioro de la salud intestinal o deficiencias nutricionales que comprometen los resultados a largo plazo.
Para quienes siguen un tratamiento con GLP-1, el ejercicio físico no es un complemento opcional: es parte del protocolo. Sin actividad física, entre el 25 % y el 40 % del peso perdido puede provenir del músculo y no de la grasa, lo que reduce el metabolismo basal y aumenta el riesgo de efecto rebote. Así lo establece el estudio
Para quienes siguen un tratamiento con GLP-1, el ejercicio físico no es un complemento opcional: es parte del protocolo. Así lo establece el estudio Nutritional and lifestyle supportive care recommendations for management of obesity with GLP-1-based therapies, que sitúa el entrenamiento de fuerza y la alimentación como los dos pilares que determinan si el tratamiento con semaglutida produce beneficios reales y duraderos.
Índice de contenidos
- Ejercicio y Ozempic, inseparables
Por qué el ejercicio es parte del tratamiento GLP-1 - Entrenamientos recomendados durante el tratamiento
Actividad aeróbica
Entrenamiento de resistencia (fuerza)
Enfoque gradual y adaptado
Consideraciones especiales - Alimentación con GLP-1: el segundo pilar


