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Test de hígado graso para conocer tus factores de riesgo
Este test es una herramienta orientativa que aplica los criterios diagnósticos actuales de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, conocida como MASLD por sus siglas en inglés. La nueva nomenclatura fue adoptada en junio de 2023 por las principales sociedades internacionales de hepatología, AASLD, EASL y ALEH, después de un proceso de consenso de varios años.
MASLD ha sustituido al antiguo término NAFLD, hígado graso no alcohólico. El cambio no es solo de nombre. La nueva definición ya no se basa en excluir el consumo de alcohol u otras causas, sino en la presencia de grasa en el hígado junto con al menos uno de cinco factores cardiometabólicos. Este test estima cuántos de esos factores presentas y suma además variables de estilo de vida con peso conocido en el desarrollo de la enfermedad.
Test de riesgo de hígado graso
Cuestionario orientativo basado en los factores cardiometabólicos que definen la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, antes conocida como hígado graso no alcohólico o NAFLD).
Este test es orientativo y no diagnostica enfermedad hepática. Solo una valoración médica con analítica de sangre y, si procede, pruebas de imagen (ecografía, FibroScan) puede confirmar la presencia de hígado graso. Si tu resultado es moderado o elevado, comenta los datos con tu médico de familia.
Qué es el hígado graso y por qué cambió su nombre
El hígado graso es la acumulación de grasa en las células hepáticas en personas con factores metabólicos como sobrepeso, obesidad abdominal, diabetes tipo 2, hipertensión o alteraciones del colesterol y los triglicéridos. Afecta a alrededor del 30 por ciento de la población adulta a nivel mundial y es la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica.
Durante décadas esta enfermedad se conoció como hígado graso no alcohólico, NAFLD por sus siglas en inglés. En junio de 2023, tras un proceso de consenso internacional liderado por las principales sociedades de hepatología (AASLD en América, EASL en Europa y ALEH en Latinoamérica), el término se sustituyó por enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, MASLD en sus siglas en inglés.
El cambio responde a dos motivos. El primero es clínico. Definir la enfermedad por lo que no era, es decir, por la ausencia de consumo de alcohol, obligaba a un diagnóstico por exclusión y dejaba fuera a muchos pacientes que sí bebían pero cuyo cuadro estaba claramente impulsado por causas metabólicas. La nueva definición se basa en lo que sí está presente: grasa en el hígado más al menos uno de cinco factores cardiometabólicos. El segundo motivo es de lenguaje. La palabra “graso” resultaba estigmatizante para los pacientes, y la nueva nomenclatura busca términos más precisos y menos cargados.
Junto con MASLD se creó una nueva categoría llamada MetALD, para personas con factores metabólicos que también consumen cantidades intermedias de alcohol. La enfermedad hepática asociada al alcohol, conocida como ALD, se mantiene como entidad propia para consumos elevados. Este sistema permite clasificar mejor a cada paciente y elegir el abordaje más adecuado en cada caso.
Cuáles son los cinco factores cardiometabólicos
Para hablar de MASLD debe haber esteatosis hepática confirmada por imagen o biopsia y, además, al menos uno de estos cinco factores cardiometabólicos. El primero es un IMC igual o superior a 25, o un perímetro abdominal por encima de 94 centímetros en hombres y 80 centímetros en mujeres. El segundo es una glucemia en ayunas de 100 mg/dL o superior, una hemoglobina glicosilada de 5,7 por ciento o superior, o el diagnóstico de diabetes tipo 2. El tercero es una presión arterial igual o superior a 130/85 mmHg o tomar tratamiento antihipertensivo.
El cuarto criterio se cumple con triglicéridos plasmáticos iguales o superiores a 150 mg/dL o tomar medicación hipolipemiante. El quinto se cumple con un colesterol HDL inferior a 40 mg/dL en hombres o inferior a 50 mg/dL en mujeres, o también si se toma medicación para el colesterol. Cumplir uno solo de estos criterios ya es suficiente para integrar los criterios MASLD si se confirma esteatosis.
Por qué la GGT alta no significa siempre hígado graso
La gamma-glutamiltransferasa, GGT, es una enzima hepática que se eleva en muchas situaciones distintas. Puede subir por hígado graso, pero también por consumo de alcohol, ciertos medicamentos, obstrucción biliar, hepatitis y otras causas. Una GGT alta es una señal para investigar, no un diagnóstico por sí misma.
Cuando la GGT se eleva en una persona con factores cardiometabólicos, la sospecha de MASLD aumenta y suele justificar una ecografía abdominal y, según el contexto, otras pruebas como el FibroScan o el cálculo del FIB-4, un índice no invasivo que estima el grado de fibrosis hepática a partir de la edad, las transaminasas y las plaquetas.
Cómo se confirma el diagnóstico
El diagnóstico de MASLD requiere demostrar la presencia de grasa en el hígado. La prueba inicial es la ecografía abdominal, sencilla, no invasiva y disponible en la mayoría de los centros. Si la ecografía es positiva y se cumple al menos uno de los factores cardiometabólicos, se confirma el diagnóstico.
Una vez diagnosticada la esteatosis, lo más relevante es valorar si hay fibrosis hepática, que es el factor que más influye en el pronóstico. Para ello se utilizan índices como el FIB-4 y técnicas como la elastografía de transición, conocida como FibroScan, que mide la rigidez del hígado de forma no invasiva. La biopsia hepática se reserva para casos seleccionados.
Cómo reducir el riesgo de hígado graso
La buena noticia es que la mayoría de los factores que llevan a MASLD son modificables. La pérdida de peso es la intervención con mayor impacto demostrado. Una reducción del 5 por ciento del peso corporal ya disminuye la grasa hepática, una pérdida del 7 al 10 por ciento mejora la inflamación y a partir del 10 por ciento puede revertir parte de la fibrosis.
La alimentación tipo mediterráneo, con verduras, legumbres, pescado, aceite de oliva y reducción de bebidas azucaradas y ultraprocesados, es la pauta dietética con mejor evidencia. La actividad física regular, en torno a 150 minutos semanales de intensidad moderada o 75 minutos de intensidad alta, contribuye de forma independiente al control de la enfermedad. Limitar el alcohol es esencial, sobre todo en quienes ya tienen factores metabólicos.
El control de la diabetes, la hipertensión y el perfil lipídico mejora también el pronóstico hepático. Por eso el abordaje de MASLD es siempre integral y se beneficia del seguimiento conjunto con medicina de familia, endocrinología y, cuando hay fibrosis avanzada, hepatología.
Cuándo consultar con un profesional sanitario
Si el test indica riesgo moderado o elevado, lo recomendable es comentar el resultado con tu médico de familia para una valoración con analítica. La analítica básica suele incluir transaminasas, GGT, glucemia, hemoglobina glicosilada, perfil lipídico y, en función del caso, ecografía abdominal.
También conviene consultar si has tenido alguna vez transaminasas o GGT elevadas, antecedentes familiares de enfermedad hepática, diabetes tipo 2 o cualquier diagnóstico que aumente el riesgo metabólico. La detección temprana de la esteatosis y, sobre todo, de la fibrosis, cambia significativamente el pronóstico.
Limitaciones de este test
Este test es un cuestionario orientativo basado en factores de riesgo conocidos. No diagnostica enfermedad hepática y no sustituye a la valoración médica. La presencia de uno o varios factores no implica padecer MASLD, solo señala que el perfil cardiometabólico puede facilitar su desarrollo si concurre esteatosis.
Algunos datos del cuestionario, como triglicéridos, HDL, glucemia o GGT, requieren analítica para conocerse con precisión. Si no dispones de esa información reciente, el resultado debe interpretarse con cautela y conviene revisarlo tras una analítica de control.
Bibliografía consultada
- New MASLD Nomenclature. American Association for the Study of Liver Diseases. Anuncio oficial de la nueva nomenclatura adoptada en 2023.
- Multinational Liver Societies Announce New Fatty Liver Disease Nomenclature That Is Affirmative And Non-Stigmatizing. AASLD, junio 2023. Documento conjunto AASLD, EASL y ALEH con los criterios diagnósticos completos.
- EASL-EASD-EASO Clinical Practice Guidelines on the management of metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease (MASLD). Journal of Hepatology, 2024. Guía de práctica clínica europea actualizada para el manejo de MASLD.
- Metabolic Dysfunction-Associated Steatotic Liver Disease (MASLD). StatPearls, NCBI Bookshelf, 2025. Capítulo de referencia con los criterios cardiometabólicos completos.
- Implications of the new nomenclature of steatotic liver disease and definition of metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease. PMC, National Library of Medicine. Revisión sobre las implicaciones clínicas del cambio de nomenclatura.
- From NAFLD to MASLD, When metabolic comorbidity matters. Annals of Hepatology, 2024. Estudio que aplica los criterios cardiometabólicos a una cohorte clínica.