Sabor del Año reafirma en 2026 su posición como el distintivo de referencia en el sector de la alimentación. Más que un galardón, se ha convertido en un termómetro real del consumo: sus pruebas se realizan a ciegas, dentro de la categoría habitual de cada producto, bajo protocolos sensoriales estrictos y con supervisión de laboratorios especializados en análisis organoléptico. Sin votaciones online, sin valoraciones subjetivas.
La ceremonia de entrega de los premios 2026 se celebró en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, donde se reconoció a 90 productos de marcas como Campofrío, Central Lechera Asturiana, PepsiCo, Navidul, Unilever, Lidl, Martiko, Sweet Palermo o Torres, entre muchas otras.
Lo que distingue a Sabor del Año es su metodología: años de catas con consumidores reales que han permitido construir un conocimiento profundo sobre qué gusta, por qué gusta y cómo evoluciona el criterio de compra. Ese conocimiento se traduce en informes detallados que las marcas premiadas reciben para detectar oportunidades de mejora, innovación y diferenciación.
Los datos avalan su impacto: según un estudio con 2.504 consumidores, el sabor y los ingredientes son los atributos más determinantes en la decisión de compra, por delante del precio o la marca. El 78 % de los encuestados estaría dispuesto a pagar más por un producto con mejor sabor. El 96 % afirma haber visto el sello, el 74 % considera superiores los productos que lo ostentan y el 76 % declara mayor intención de compra cuando lo identifica en el lineal.