Las pistas han reabierto y la nieve, ya sea artificial o natural, vuelve a cubrir las montañas, permitiendo que los esquiadores se deslicen. Antes de lanzarse al descenso, tanto en esquí como en snowboard, es fundamental prepararse bien y realizar los movimientos correctos para evitar lesiones.
Entre las más frecuentes se encuentran las contusiones por caídas y golpes en diversas partes del cuerpo, siendo las áreas más expuestas aquellas que sufren al tropezar durante la práctica de estos deportes. En los esquiadores, las luxaciones de hombro son comunes, al igual que el llamado “pulgar del esquiador”, una lesión que afecta al ligamento colateral del dedo pulgar.
Otro traumatismo frecuente es la fractura de clavícula, que puede ser de grado bajo o alto dependiendo del desplazamiento óseo y la afectación ligamentosa. Las lesiones de rodilla son de las más temidas y habituales. La del ligamento cruzado anterior es la más común, aunque también se producen con frecuencia daños en el ligamento colateral medial y en los meniscos.
En algunos casos, estas lesiones se combinan y dan lugar a lo que se conoce como la “tríada”.
¿Cómo evitar una lesión?
La técnica adecuada y una preparación física apropiada, junto con un buen material, son claves para no volver de tu escapada a las pistas con una de las típicas lesiones de esquiador. Te dejamos algunos consejos para lograrlo:
- Preparación física previa. Esquiar exige fuerza de piernas, abdomen, espalda baja y caderas, así que todas las actividades para fortalecer esa zona serán positivas.
- Practicar ejercicios de equilibrio y aumentar la flexibilidad, reforzarán la coordinación y evitarán los tirones.
- Técnica y equipo adecuado. Es importante asesorarse correctamente y conocer la técnica y la postura idóneas, además de contar con esquís y botas en buen estado y de usar casco.
- Calentamiento y estiramientos. Antes de empezar a esquiar, es importante realizar un breve calentamiento para aumentar la circulación sanguínea en los músculos. Al terminar, no te olvides de estirar la musculatura.
El esquí y el snowboard son deportes apasionantes que permiten disfrutar de la montaña en invierno, pero también conllevan ciertos riesgos. Una preparación física adecuada, el dominio de la técnica, el uso de material en buen estado y la adopción de hábitos preventivos pueden marcar la diferencia entre una experiencia segura y una lesión que arruine la temporada. Cuidarse antes, durante y después de la práctica es la mejor forma de disfrutar de la nieve con seguridad.


