¿Quién no ha vivido el síndrome postvacacional? Por mucho que te guste tu trabajo o lo tanto que ames la rutina, cuesta despedirse hasta dentro de un año del espíritu vacacional. Se trata de un “dolencia” popular, pero no científica y, desde luego, no es una depresión.
Puede que esos primeros días o semanas, el trabajador reincorporado se sienta pesado, cansado o gruñón, pero no es una depresión, sino un periodo de reacondicionamiento del cuerpo. Si los síntomas se prolongan o son intensos, puede que se trate de un trastorno real, por lo que convendría acudir a un especialista.
En este artículo encontrarás:
- Qué es el síndrome postvacacional y por qué no es una depresión
- Por qué aparece al volver de vacaciones: cortisol, ritmo circadiano y expectativas
- Síntomas físicos y emocionales más habituales
- Cuánto suele durar (y qué es el september blues)
- Cómo recuperar los horarios de sueño y retomar el trabajo de forma progresiva
- Claves para prevenirlo antes de las próximas vacaciones
- Cuándo los síntomas dejan de ser normales y conviene pedir ayuda profesional


