La técnica VECTOR —acrónimo de ventriculo-coronary transcatheter outward navigation and re-entry— representa un enfoque radicalmente distinto al bypass coronario tradicional. Se trata de un procedimiento percutáneo de bypass que se realiza sin cirugía abierta, utilizando un catéter guía en la coronaria izquierda y otro catéter en la aorta para crear un bypass extraanatómico.
Este método se ha utilizado en pacientes con degeneración de prótesis biológicas en posición aórtica en los que el implante percutáneo de una segunda prótesis puede provocar el cierre agudo de los ostiums coronarios, causando un infarto de miocardio masivo al dejar las arterias coronarias cerradas.
El procedimiento consiste en realizar una perforación en la aorta, por encima de la salida de las arterias coronarias, hacia la coronaria y otra en la coronaria hacia la aorta. Ambos sistemas se conectan mediante técnicas utilizadas habitualmente en los procedimientos coronarios de oclusión crónica.
Esto permite colocar stents cubiertos de poliuretano y stents metálicos farmacoactivos en una posición extraanatómica a las coronarias, reubicando el ostium de la arteria coronaria y conectando la aorta con la arteria coronaria distal, lo que permite la oxigenación distal de las coronarias.
Esta técnica difiere radicalmente del bypass coronario tradicional, que implica cirugía abierta con esternotomía y el uso de injertos arteriales o venosos, como la arteria mamaria interna, con mayores riesgos quirúrgicos y tiempos de recuperación más prolongados.
Primer caso en humanos
La primera vez que se realizó fue en mayo de 2025 a un paciente varón de 67 años con múltiples comorbilidades: insuficiencia cardíaca descompensada, prótesis valvulares degeneradas, insuficiencia renal terminal, ictus previo, fracción de eyección del 20 % y amputación reciente.
Se aplicó esta técnica para poder implantar una nueva prótesis valvular aórtica transcatéter sobre una prótesis ya degenerada y no funcionante. El paciente presentaba un riesgo quirúrgico elevadísimo y no era candidato a una cirugía abierta. El procedimiento se realizó con soporte hemodinámico mediante oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO).
La principal ventaja fue lograr la revascularización percutánea en un contexto donde la probabilidad de obstrucción coronaria tras el implante percutáneo de la segunda prótesis aórtica era cercana al 100 %. De este modo se consiguió mantener un flujo normal en las arterias descendente anterior y circunfleja.
En cuanto a la recuperación, el paciente fue destetado inmediatamente del soporte extracorpóreo sin complicaciones, evitando la necesidad de una cirugía abierta de alto riesgo. Las complicaciones fueron mínimas: únicamente un derrame pericárdico, sin otros eventos mayores.
Respecto a la calidad de vida a medio plazo, el paciente se mantiene estable más de seis meses después, con anticoagulación oral de por vida y antiagregación simple, lo que representa una mejora significativa dada su condición prohibitiva para una cirugía tradicional.


