Para los pacientes más vulnerables, aquellos cuyo pronóstico vital está en entredicho, la sanidad puede ofrecer un gran servicio: los cuidados paliativos.
Estos cuidados se definen como “la asistencia activa y holística de personas de todas las edades con sufrimiento severo relacionado con la salud debido a una enfermedad grave, y especialmente de quienes están cerca del final de la vida”, según la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL).
Con este método de atención se busca mejorar la calidad de vida de los pacientes, sus familias y cuidadores.
El desafío de los cuidados paliativos
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que al año 40 millones de personas necesitan estos cuidados y que el 78 % de ellas vive en países de ingresos bajos.
- Sin embargo, solo un 14 % de las personas que necesitan esta práctica en el mundo los recibe.
- La OMS defiende que la falta de acceso se debe a una reglamentación excesivamente restrictiva de la morfina y otros medicamentos paliativos esenciales, lo que priva de acceso a medios adecuados de alivio del dolor y cuidados paliativos.
Los cuidados paliativos como derecho humano
Los cuidados paliativos están reconocidos expresamente en el contexto del derecho humano a la salud. Por lo tanto, deben proporcionarse a través de servicios de salud integrados y centrados en la persona que presenten especial atención a las necesidades y preferencias del individuo.
Además, una asistencia paliativa temprana reduce las hospitalizaciones innecesarias y el uso de los servicios de salud.
Una gran cantidad de enfermedades puede llegar a requerir cuidados paliativos. Según la OMS, la mayoría de los adultos que los necesitan padece enfermedades crónicas:
- Enfermedades cardiovasculares (38,5 %)
- Cáncer (34 %)
- Dolencias respiratorias crónicas (10,3 %)
- Sida (5,7 %) y diabetes (4,6 %)
Muchas otras afecciones pueden requerir asistencia paliativa; por ejemplo: la insuficiencia renal, las enfermedades hepáticas crónicas, la esclerosis múltiple, el párkinson, la artritis reumatoide, las enfermedades neurológicas, la demencia, las anomalías congénitas y la tuberculosis resistente a los medicamentos.
El papel central del alivio del dolor
El dolor es uno de los síntomas más frecuentes y graves experimentados por los pacientes que necesitan cuidados paliativos. Los analgésicos opiáceos son esenciales para el tratamiento del dolor vinculado a muchas afecciones progresivas avanzadas.
- Son necesarios en el 80 % de los pacientes con sida o cáncer.
- El 67 % de aquellos con enfermedades cardiovasculares o pulmonares obstructivas experimentará dolor entre moderado e intenso al final de su vida.
Origen de los cuidados paliativos
El origen de este modelo de atención al paciente se remonta al Londres de la segunda mitad del siglo XX, cuando la doctora Cicely Saunders fundó el hospicio St. Cristopher’s. El centro combinaba la investigación clínica con el cuidado experto del dolor y el apoyo psicosocial. Este modelo, que integraba distintos cuidados, se fue extendiendo por el país y diversos continentes.
En 1986, la OMS definió esta práctica y promovió su integración en los sistemas de salud. Unos años más tarde, en 2002, publicó una definición ampliada que enfatizaba la necesidad de incorporar los cuidados paliativos en todas las etapas de las enfermedades graves.


