Más de 160.000 personas viven con Parkinson en España, una cifra equivalente a toda la población de Salamanca. Sin embargo, la enfermedad sigue siendo la segunda neurodegenerativa más frecuente y, según la Federación Española de Párkinson (FEP), la primera en desconocimiento. El temblor no es más que la punta del iceberg: la mayoría de los síntomas que condicionan la calidad de vida, y que pueden aparecer hasta 20 años antes del diagnóstico, son invisibles para el entorno.
Aproximadamente el 15 % de las personas diagnosticadas con Parkinson en España tiene menos de 50 años. Eso supone unas 24.000 personas en plena vida laboral y familiar que conviven con una enfermedad que sigue siendo profundamente incomprendida por la sociedad.
La investigación clínica más reciente, publicada en Movement Disorders entre 2024 y 2025, sitúa la biología del Parkinson mucho antes de los primeros temblores. La enfermedad puede estar activa en el organismo hasta 20 años antes de que un neurólogo emita el diagnóstico oficial. Identificar estos signos prodrómicos abre la puerta a intervenciones neuroprotectoras que pueden modificar significativamente el curso de la enfermedad.


