Los desafíos técnicos de la técnica VECTOR son relevantes. Se trata de un procedimiento complejo que puede durar más de ocho horas, con tiempos prolongados de fluoroscopia y necesidad potencial de soporte circulatorio extracorpóreo en pacientes de alto riesgo para manejar la isquemia temporal.
Si quieres seguir leyendo...
Inicia sesión o suscríbete para desbloquear el contenido
Se realiza en casos muy complejos donde el pericardio presenta múltiples adherencias y requiere habilidades avanzadas en técnicas de intervencionismo percutáneo poco frecuentes en la práctica habitual.
Entre las limitaciones actuales se encuentra la incertidumbre sobre la durabilidad a largo plazo del neoconducto de stent recubierto, con posibilidad de fatiga mecánica, trombosis y reestenosis.
Selección de pacientes
Los pacientes ideales para VECTOR son aquellos con riesgo extremo de obstrucción coronaria durante el implante de la válvula aórtica transcatéter, como en prótesis valvulares degeneradas con distancias válvula-coronaria mínimas (por ejemplo, 1,7 mm) o calcificaciones que impiden técnicas como BASILICA o el stenting en chimenea.
Deben presentar riesgo quirúrgico prohibitivo (alto STS score), comorbilidades graves (como baja fracción de eyección o insuficiencia renal) y ausencia de opciones alternativas.
Posteriormente se realizó un segundo caso con dos neoconductos (tronco izquierdo y coronaria derecha), sin estenosis meses después.
Próximos pasos técnica Vector
Los siguientes pasos consisten en realizar más procedimientos en pacientes seleccionados específicamente y en centros de alta especialización y volumen, con el objetivo de demostrar una reproducibilidad, reducir el tiempo de intervención y evaluar si el soporte hemodinámico es siempre necesario.
No obstante, en la actualidad se trata de un uso compasivo para casos sin alternativas terapéuticas y no se vislumbra a corto plazo como una alternativa estándar en la práctica habitual.


