Aunque representan menos del 1 % de los glóbulos blancos, los basófilos desempeñan funciones fundamentales en la respuesta inmunitaria y pueden aportar pistas sobre alergias, inflamación o ciertas enfermedades. En este artículo explicamos qué son, cómo se valoran en un análisis de sangre y qué significan sus valores altos o bajos.
¿Qué son los basófilos?
Los basófilos son un tipo de leucocitos (glóbulo blanco) en el sistema inmune que ayuda a defender el cuerpo de alergenos, patógenos y parásitos. Además, son uno de los tres tipos de granulocitos, junto con los neutrófilos y los eosinófilos. Comparados con estos dos tipos de granulocitos, son los menos numerosos, pero los mayores en tamaño.
Los basófilos cumplen un papel muy importante en la lucha contra los alergenos. Síntomas como picores en la piel, rinorrea y ojos llorosos (epífora) son signos de que los basófilos están trabajando para expulsar una sustancia nociva de tu cuerpo. En concreto, los basófilos realizan una serie de funciones:
- Defienden tu cuerpo de invasores. Ayudan a luchar contra parásitos, bacterias, virus y hongos.
- Desencadenan reacciones alérgenas e infecciones. Liberan histamina, que desencadena los síntomas de la reacción alérgica.
- Previenen la formación de coágulos sanguíneos que puedan ralentizar la cicatrización. Liberan heparina para evitar que la sangre se coagule en una zona donde un organismo invasor o un alergeno ha causado daños para que pueda cicatrizar correctamente.
A diferencia de otros tipos de leucocitos, los basófilos no recuerdan aquellos organismos con los que han tenido contacto anteriormente. En cambio, atacan a cualquier organismo extraño (patógenos). Su manera de acometer las amenazas es rodeándolas e ingiriéndolas, es decir, mediante un proceso de fagocitosis.
Valores normales y cómo interpretarlos
Los basófilos son menos de un 1 % de los leucocitos del organismo, lo que los convierte en el tipo menos común de glóbulos blancos del cuerpo humano. En un análisis de sangre, unos valores normales de basófilos serían del 0,5 % al 1 % del total de los glóbulos blancos del cuerpo.
Esto equivale a entre 0 y 300 basófilos por microlitro de sangre en adultos sanos. Un recuento de estos glóbulos blancos fuera de este rango significa que se puede sufrir una afección relacionada con los basófilos. Existen dos tipos de alteraciones en ellos:
- Basofilia. Cuando el cuerpo produce demasiados basófilos. Esta alteración provoca síntomas como infecciones, reacciones alérgicas y hasta dolencias crónicas (a largo plazo), como enfermedades autoinmunes, hipotiroidismo o cáncer.
- Basopenia. Cuando el cuerpo no produce suficientes basófilos. Las infecciones y las reacciones alérgicas también pueden causar niveles bajos de basófilos. A veces, la basopenia es un signo de hiperactividad de la glándula tiroides (hipertiroidismo) o un efecto secundario de un medicamento.
Los basófilos son células raras, pero funcionalmente importantes; sus niveles y comportamiento aportan información valiosa sobre el estado del sistema inmunológico, alergias y otras condiciones.


