Los monocitos representan entre el 2% y el 10% de los leucocitos en sangre periférica. Como precursores de macrófagos y células dendríticas, su papel es clave en la respuesta inmune innata, la presentación de antígenos y la remodelación tisular. Clínicamente, se define como monocitosis, un recuento absoluto superior a 800-1000/µL en adultos.
Es fundamental distinguir entre las subpoblaciones para un diagnóstico preciso:
- Monocitos clásicos (CD14++ CD16-): predominantes (aprox. 85%), con alta capacidad fagocítica.
- Monocitos no clásicos (CD14+ CD16++): involucrados en la vigilancia endotelial y respuestas antivirales.
- Monocitos intermedios (CD14++ CD16+): con funciones especializadas en la presentación de antígenos.
Etiología y diagnóstico diferencial
Los monocitos altos rara vez son un hallazgo aislado, si no que son un marcador de un proceso inflamatorio o neoplásico subyacente. Existen dos tipos de causas: las reactivas, cuando la monocitosis es una respuesta de la médula ósea a una causa subyacente, y las patologías hemato-oncológicas.
En el caso de las causas reactivas, que pueden ser tanto transitorios como crónicas, se encuentran las siguientes:
- Infecciones crónicas: tuberculosis, endocarditis bacteriana subaguda, brucelosis y sífilis.
- Infecciones virales y protozoarias: virus de Epstein-Barr, citomegalovirus, malaria y leishmaniasis.
- Enfermedades Autoinmunes: lupus eritematoso sistémico (LES), artritis reumatoide y vasculitis.
- Recuperación tras agranulocitosis: un signo temprano de regeneración de la médula ósea post-quimioterapia.
Por su parte, entre las causas de patologías hemato-oncológicas existe:
- Leucemia Mielomonocítica Crónica (LMMC): debe sospecharse ante una monocitosis persistente (>3 meses) sin causa reactiva evidente.
- Leucemia Mieloide Aguda (LMA): subtipos con diferenciación monocítica (M4 y M5 según la clasificación FAB).
- Síndromes Mielodisplásicos (SMD): donde la monocitosis puede actuar como un marcador de mal pronóstico.
Protocolo de evaluación en consulta
Ante un hallazgo de monocitos altos, se recomienda seguir este algoritmo:
- Validación del hemograma: confirmar que la monocitosis es absoluta y no solo relativa (porcentaje).
- Extensión de sangre periférica (Frotis): evaluar la morfología celular para descartar displasia, blastos o formas inmaduras.
- Perfil metabólico e inflamatorio: solicitar VSG, PCR, pruebas de función hepática y serologías según sospecha clínica.
- Estudios de médula ósea: si la monocitosis persiste más de 3 meses o se asocia a citopenias/esplenomegalia, realizar aspirado y biopsia con estudio citogenético y citometría de flujo.
Vigilancia de los monocitos
La monocitosis es un centinela de la inflamación y la neoplasia. Para el profesional de la salud, el reto radica en diferenciar rápidamente una respuesta reactiva de una patología clonal. La integración del recuento absoluto con la morfología en frotis y la clínica del paciente es esencial para evitar el infradiagnóstico de trastornos mieloproliferativos.


