Convertirse en madre no es solo un acontecimiento vital. Es, según la neurociencia y la psiquiatría perinatal más reciente, una remodelación profunda del cerebro, la identidad y la salud mental de la mujer. Ese proceso tiene nombre: matrescence (o matrescencia en castellano). Un término que hasta hace pocos años apenas figuraba en los manuales clínicos, pero que hoy protagoniza estudios publicados en revistas como Nature Neuroscience, JAMA Neurology y Frontiers in Psychiatry.
¿Qué es la matrescence?
La matrescence es el proceso de transformación biológica, psicológica, social y existencial que atraviesa una mujer al convertirse en madre. El término fue definido por la antropóloga estadounidense Dana Louise Raphael en los años setenta, y ha sido recuperado en la última década por profesionales como la psicóloga Aurelie Athan y la psiquiatra Alexandra Sacks.
La matrescence ha cobrado creciente atención en el campo de la psiquiatría perinatal, marcando un cambio de paradigma hacia una comprensión más integral del desarrollo materno.
La analogía más utilizada en la literatura científica es la de la adolescencia: del mismo modo que ese período de desarrollo implica una reorganización profunda de la identidad y el cerebro, la matrescence supone un segundo proceso madurativo de igual o mayor calado.
¿Qué cambios ocurren en el cerebro durante la matrescence?
Uno de los avances más significativos de los últimos años es la demostración objetiva de que el cerebro materno cambia de forma medible y duradera. Investigadoras del Hospital General Universitario Gregorio Marañón han descubierto que ya desde el embarazo el cerebro de la madre experimenta cambios anatómicos relacionados con la neuroplasticidad, y que esos cambios persisten al menos hasta los seis años posparto, siendo anatómicamente similares a los que ocurren durante la adolescencia.
El estudio, publicado en Nature Neuroscience en 2024, comparó el cerebro de 110 mujeres en el tercer trimestre de su primer embarazo con el de mujeres que nunca habían estado embarazadas, constatando que el cerebro de las futuras madres ya era anatómicamente muy diferente antes de que naciera el bebé.
A nivel estructural, las madres primerizas experimentan una remodelación de la arquitectura cerebral que predice el apego materno posparto hacia el recién nacido. Estos cambios están impulsados por las hormonas gestacionales y siguen una trayectoria en forma de U: una disminución inicial del volumen de materia gris cortical durante el embarazo, seguida de una recuperación parcial en el período posparto.
Lejos de representar un deterioro, la neuroplasticidad permite reorganizar redes neuronales para priorizar funciones adaptativas útiles en la maternidad, como la regulación emocional, la sensibilidad social y el aprendizaje asociativo.
¿Cómo afecta la matrescence a la salud mental?
La dimensión psicológica de la matrescence es tan relevante como la neurobiológica. Muchas mujeres experimentan simultáneamente el deseo de estar cerca del bebé y la necesidad de espacio propio, junto con una sensación de pérdida de la identidad anterior que puede generar malestar genuino.
Una gran parte de las mujeres sienten culpa al intentar manejar esta ambivalencia y se avergüenzan por no sentirse felices, lo que puede provocar aislamiento y riesgo a la salud mental.
Este contexto es clave para comprender la depresión posparto, que afecta a una de cada cinco mujeres. Los nuevos hallazgos sobre neuroplasticidad materna podrían ayudar a prevenir y tratar esta patología de forma más efectiva.
No existe una duración establecida ni un momento de «resolución» definitiva de esta etapa. La investigación disponible sugiere que los cambios cerebrales más marcados ocurren durante el embarazo y el primer año posparto, pero que algunas transformaciones, tanto neuroanatómicas como identitarias, pueden extenderse durante años.
Existe incluso una correlación positiva entre el número de hijos y el grosor cortical en madres de mayor edad, lo que apunta a posibles beneficios para la salud cerebral a largo plazo.
La investigación sigue avanzando sobre la matrescence, lo que ayudará a mejorar la salud mental materna.


